HIPÓTESIS
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El fin de este estudio es ahondar en los factores que determinan la viralidad partiendo de tres elementos principales: la sincronización, la utilidad y la emoción. Según Devra Prywes, vicepresidenta de marketing para Unruly, “el contenido emocional es el contenido real que se conecta con el espectador. Tienen que escuchar algo realmente fuerte. La gente tiene que dejar de hacer lo que están haciendo y sentirse obligados a compartir este contenido con sus amigos o con toda la red de Facebook”. Un vídeo puede ser atractivo bien por ser útil o bien por provocar algún tipo de emoción, pero realmente la base de la viralidad reside en la sincronización, es decir, la conexión de las personas sobre intereses comunes, compartiendo lo que promueve una cierta sensación.
Partimos de la idea general de que existen cualidades y elementos variados que pueden ser las posibles causas que llevan a un vídeo a hacerse viral, centrándonos en la ternura, la motivación, la indiferencia o la diversión. Así, creemos que dependiendo del sexo y edad las personas se inclinan más hacia un tipo de contenido u otro. Por ejemplo, teóricamente las mujeres de edades comprendidas entre 30 y 50 años sentirán más afinidad por los vídeos sentimentales, mientras que los hombres se inclinarán hacia otros más divertido o grotesco.
Otro punto a tener en cuenta es el éxito de los virales relacionándolo con la profesionalidad y el desarrollo cuidadoso de los mismos, o bien con la involuntariedad de producir la atracción en el contenido. De este modo, también trataremos de reflexionar sobre si la espontaneidad es un factor condicionante en la viralidad de contenidos por Internet, ya que un vídeo casero puede suscitar sentimientos diferentes a los que puede lograr otro que ha sido planificado para lograr notoriedad.
También influye la evolución tecnológica con respecto a la manera en la que se accede y se comparten estos vídeos. Social Bakers publicó en 2014 un estudio en el cual aseguraban que las marcas ahora prefieren subir sus vídeos directamente a Facebook ya que es más fácil compartirlos en la red social que desde Youtube, aunque este sigue manteniendo su hegemonía en lo referido a los vídeos ya que cada hora se añaden en la plataforma 100 horas nuevas de contenidos. Otra investigación del Interactivate Advertising Bureau publicaba en sus resultados que el 62% de los consumidores potenciales de vídeos se decanta por Youtube para su visionado, seguido por las redes sociales con un 33% y el 20% realiza búsquedas directas para encontrarlos. Por tanto, hay motivos que nos llevan a pensar que la forma de distribución más usada por nuestros encuestados para acceder a ellos y compartirlos es a través de redes sociales, seguida en segundo lugar por la mensajería instantánea y, finalmente, los buscarían ellos directamente.
Según los rangos de edad escogidos las preferencias varían. Nuestras predicciones respecto a las respuestas dadas a las preguntas formuladas en nuestra encuesta abarcan que en un público infantil y adolescente (menores de 16 años) gustan más los vídeos graciosos, atrayendo a los más mayores de este grupo los morbosos; mientras que en los jóvenes (entre 17 y 30 años) las preferencias se desarrollan entorno a contenidos divertidos pero más satíricos. En usuarios adultos (entre 31 y 50 años y más de 50) esperamos encontrar mayor predisposición para consumir vídeos de rasgos tiernos, con tendencia a un punto de vista o bien humano o bien crítico con temas de actualidad. Por último, en lo referente a la edad, en los rangos más jóvenes las diferencias de gustos por sexo son menores.

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